jueves, 22 de marzo de 2012
Que no importa cuanto caigas, lo más grande es levantarse.
¿Sabes que te digo? Que rompas el hielo. Sí, eso mismo. Que grites,
rías, llores, saltes, te enfades, pero con ganas, haciendo ver que estas
aquí y que aunque simplemente seas una persona de las seis mil millones
del mundo, hoy te harás notar. Vas a madrugar como cada mañana, pero
esta vez ignorando el cansancio y la desgana vas a sonreír hasta a la
vecina del cuarto que te robó el felpudo la semana pasada. Sí, vas a
encontrarte al perro que te rompió las medias en tu cumpleaños y le vas a
sonreír. Por supuesto, llegarás a tu trabajo, instituto, colegio o
guardería y sonreirás a ese profesor o jefe al que siempre intentas no
cruzarte. Absurdo, ¿verdad? Pues no, porque hoy vas a romper el hielo de
la rutina, el deber, la seriedad, la desgracia y el compromiso. Hoy vas
a mirarte al espejo y a aceptar esos mil defectos que te hacen única y
especial. Verás la foto de aquel amor que te destrozó el corazón y
sabrás decir adiós sin titubear. Llamarás a aquellas personas con las
que no pudiste quedar por el trabajo, las cogerás de la mano y no
volverás a soltarlas. Saldrás a la calle y, ¿que mal dia no? Está
lloviendo y no llevas paraguas. Venga. Mira al cielo y sonríe, aprende a
bailar bajo la lluvia. Hoy darás una fiesta, no una cualquiera no, hoy
te sentarás en el pupitre, mesa, despacho, y en tu descanso, en vez de
tomarte un bocadillo o salir a fumarte un cigarro, dirás a tus
compañeros que entren y te escuchen. ¿Y que harás entonces? Gritarás,
reirás, llorarás, saltarás, te enfadarás, y sobre todo, sonreirás, pero
con ganas, haciendo ver que estas aquí y que aunque simplemente seas una
persona de las seis mil millones del mundo. Hoy, tú entenderás el
sentido de la vida. ¿Aún no te has dado cuenta? La vida no tiene sentido
si tú no se lo das.
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