Siempre corremos ese riesgo. Podemos perder o perdernos...A veces es mucho mejor perder que perdernos.
Cuando pierdes, pierdes y ya está. No hay remedios ni revanchas. Pero cuándo estás perdido no hay tanta claridad. Existen mil caminos que tomar, mil direcciones, mil dudas y estamos luchando continuamente contra ellas, pero seguimos un rumbo, sabemos a donde vamos y lo que queremos. Perdernos ni siquiera nos da el beneficio del punto muerto, de un tiempo para 'pensar'. Estamos perdidos y punto. Confundidos y ahogados.
Nunca es tarde, y siempre estamos a tiempo de reaccionar, de cambiar lo que somos, de encontrarnos.
De encontrar a otras personas. Tiempo siempre hay mucho, pero sí, a veces se convierte en poco. Y cuando es poco, es cuando de verdad empezamos a actuar, cuando volvemos. Ojalá no tuviesemos que perder(nos) para darnos cuenta de que el tiempo vuela.
No hay comentarios:
Publicar un comentario